“Juan,
mañana tengo que entregarle un resumé a la compañía FEBY y necesito me lo
evalúes” le dice María a su novio. Ambos
estudian en la Universidad RAS. María
estudia bioingeniería y Juan estudia finanzas.
Juan lee el resumé y le reclama sorprendido a María: “María, ¿Cómo te
atreves a incluir alguna de estas cosas?
Estás mintiendo.” “¿De qué
hablas, mi amor? Todo lo que esta en mi
resumé es cierto. No soy mentirosa. ¿A que te refieres?” le pregunta
María.
Juan le
contesta “¿Cuándo fuiste consultora de la OPUS?
Tú nunca has trabajado para ellos.
No me digas que te refieres a la vez que le ayudan al hijo del
presidente, que era tu vecino, a usar aquel programa de computadora. Eso no es hacer consultaría y ni siquiera te
pagaron.” “Bueno, Juan él nos dio dinero
para comprarnos un mantecado” le contesta María. “Y, María, ¿qué es esto bajo actividades
extracurriculares de que perteneces a la sociedad UUU? Tú nunca asististe a las reuniones del
grupo” le dice Juan exaltado. “Pero, Juan, yo pagué la cuota” le contesta
María. “Si fuera por las cuotas pagadas,
mi resumé sería largísimo” le dice
Juan.
“Juan, no
me critiques tanto. Estoy
desesperada. Ese trabajo me interesa
mucho y hay muchos de los graduandos de mi clase que también están solicitando y
yo sé que su resumé tiene muchas actividades y yo no
sé qué mas puedo poner” le dice María a Juan en tono bajo. “María, ¿Por qué no incluiste el trabajo
voluntario que hiciste en verano con los jóvenes de tu pueblo? Eso demuestra
liderazgo” le dice Juan. “Yo no pensé
que podía incluir eso” le dice María.
Juan termina la conversación diciendo: “María, desperdiciaste muchas
oportunidades en tu bachillerato.
Debiste haber participado de aquella investigación que te ofrecieron en
tu segundo año. Te hubiese ayudado a
definir tu carrera. Además, la sociedad
estudiantil de la TAT hizo muchas actividades que te hubiesen encantado. Nunca me escuchaste” le dice Juan.
